Boletín
ADECAZA nº 4.
Primero
cogieron a los comunistas,
y yo no dije nada porque yo no era un comunista.
Luego se llevaron a los judíos,
y no dije nada porque yo no era un judío.
Luego vinieron por los obreros,
y no dije nada porque no era ni obrero ni sindicalista.
Luego se metieron con los católicos,
y no dije nada porque yo era protestante.
Y cuando finalmente vinieron por mí
no quedaba nadie para protestar.
MARTIN
NIEMÖLLER
salvando las distancias
nos viene al caso, porque...
La historia
de la
legislación de la caza en Andalucía, desde que en 1984 se
traspasaron las
competencias del Estado, está jalonada de despropósitos.
Ahora no vamos a
detenernos en cada una de las controversias que se han suscitado en
estos
últimos veinte años, porque sería demasiado largo,
así que nos centraremos
únicamente en la actualidad y el futuro inmediato, que ya es
bastante.
Los
cazadores hemos
esperado muchos años, con cierto grado de esperanza y cierta
parte de
inquietud, que la Junta de Andalucía promulgara una Ley de Caza
que sustituyera
a la Ley de 1970, obsoleta en muchos aspectos. Después de muchos
seminarios,
reuniones, borradores, propuestas, contrapropuestas, etc. dieron a luz
la Ley
8/2003 de la fauna y la flora silvestres, que es la que actualmente
regula la
caza en el territorio andaluz. Desde nuestro punto de vista, fue el
parto de
los montes.
Aclaremos
desde este
momento que ADECAZA-ANDALUCÍA se fundó para defender y
promocionar un modelo de
caza entendida sólo como deporte y disfrute del tiempo libre. Un
modelo de caza
respetuoso con las especies y con su hábitat; un modelo basado
en el concepto
de sostenibilidad. Estamos contra los “negociantes de la caza” porque
en la
mayoría de los casos propician que se esquilmen los cotos y
defendemos el
modelo de caza que generalmente se practica en los cotos de los clubes
de caza
de nuestros pueblos.
Partiendo
de esos
puntos de vista, desde que se promulgó esta Ley,
ADECAZA-ANDALUCÍA ha venido
mostrando desde diversos medios su disconformidad con no pocas de sus
determinaciones. Desde el principio, hemos venido denunciando que, en
general,
esta ley criminaliza al cazador; que algunas de esas determinaciones
eran
claramente perjudiciales para los clubes locales y el mantenimiento de
sus
cotos; que contiene algunos artículos que pudieran ser
anticonstitucionales...
En definitiva, una ley que en la práctica supone un ataque
frontal al cazador
modesto mientras da facilidades a los potentados y a los “negociantes
cinegéticos”.
En
principio, una de
las cosas más chocantes de esta Ley es cómo llegó
a su redacción final. Tuvimos
ocasión de analizar el proyecto que el gobierno andaluz
llevó al parlamento y,
para sorpresa nuestra, de allí salió sensiblemente
empeorado; la única
explicación que fueron capaces de darnos tanto en la
Consejería de Medio
Ambiente como en la de Deportes, es que al final la ley se
negoció de prisa y
corriendo entre el representante del grupo parlamentario socialista y
la
Federación Andaluza de Caza sin que ambas Consejerías
tuvieran ocasión de
intervenir. Así pues, algunas de las barbaridades contenidas en
la Ley se las
debemos a “un hombre llamado Caballos” y a la FAC. De hecho, algunas de
las
peores enmiendas a la Ley presentadas por el propio grupo parlamentario
socialista, están copiadas literalmente del proyecto de Ley de
Caza de la FAC.
Veamos
algunos de los
aspectos más negativos de esta Ley:
CLASIFICACIÓN
DE
TERRENOS
En el
proyecto de ley
sólo se consideraba terrenos cinegéticos a las Reservas
Andaluzas de Caza y los
Cotos. En consecuencia, la caza quedaba prohibida en los terrenos
libres. Por
otra parte, la FAC también planteaba que se prohibiera la caza
en los terrenos
libres a no ser que se constituyeran en Zonas de Caza Controlada. Fruto
de la
negociación, aparece esa nueva figura en la Ley, pero
todavía con consecuencias
más nefastas, como veremos.
En
ADECAZA-ANDALUCÍA
siempre hemos creído que era necesario someter a algún
tipo de regulación la
caza en los terrenos libres: es incongruente que se exijan multitud de
requisitos y trámites para crear y mantener un coto y que en los
terrenos
libres no se exigiera nada. Pero entre un extremo y otro, la
solución adoptada
es la peor. Porque, ¿qué define a una Zona de Caza
Controlada?
Así
pues, no se aclara
por cuánto tiempo se declararán las Zonas de Caza
Controlada. Tampoco se aclara
quién puede solicitar su creación. También se
dejan “para después” las
condiciones para la subasta, y mucho nos tememos que al final
allí cazarán los
que más paguen, sin entrar en otras consideraciones.
Pero el
colmo de los despropósitos es el asunto de la
renta cinegética que hay que pagar a los propietarios de los
terrenos. Esto
plantea dos
serios problemas. Primero, la mayoría de los cotos titularizados
por los Clubes
Deportivos de Caza están formados por terrenos cedidos
gratuitamente por sus
propietarios. Entonces, ¿cómo se calculará esa
renta cinegética?
Y lo que es peor, nos tememos esta medida puede
afectar gravemente a la integridad de los cotos de los Clubes
Deportivos. Porque cuando se cree una de esas zonas en terrenos
aledaños a un coto
y los propietarios comiencen a percibir esa renta cinegética
(sea la que sea),
¿no nos veremos obligados los clubes locales a pagar
también a los propietarios
de nuestros terrenos acotados antes de que insten la segregación
forzosa a fin
de integrarlos en la Zona de Caza Controlada?
En el
Proyecto de Ley se contemplaban tres
tipos de cotos: los intensivos, los privados y los deportivos, cada uno
con sus
características. La redacción final de la Ley contempla
esos mismos tipos, pero
las características del coto deportivo han cambiado
sustancialmente porque el
Grupo Parlamentario del PSOE ha cedido ante las presiones de la FAC. Si
bien la
Ley contempla una reducción del 50 % en la cuota de
matriculación de los cotos
deportivos, así como prioridad para estos cotos a la hora de
recibir subvenciones,
para constituir un coto deportivo habrá
que contar con el doble de hectáreas que para uno privado,
es decir
Entendemos
que debía ser justamente al revés, es
decir, que para constituir un coto privado
se exigieran el doble de hectáreas (o más) que para uno
deportivo. Ni la FAC
ni la
Consejería de Medio Ambiente son capaces de dar razones
convincentes para haber
propuesto y aprobado esta medida; sospechamos que las razones son
inconfesables: se trata de propiciar la creación de
pequeños cotos (segregando
terrenos de los cotos de los clubes locales) para que sus titulares
hagan un
negocio de la caza. Lo dijimos cuando se publicó la Ley, y lo
reiteramos ahora
con más datos, pues ya hay por ahí alguna que otra
empresa de gestión agrícola
y ganadera convenciendo a medianos propietarios para que saquen sus
tierras de
los cotos locales, monten su propio coto y comercialicen la caza.
El colmo de
los
despropósitos es exigir que para que un coto sea declarado
deportivo, el Club
que lo titularice deberá estar federado. Al parecer, los
señores diputados
andaluces no se han leído (o la interpretan a su manera) una Ley
Orgánica que
se promulgó antes que nuestra dichosa Ley de flora y fauna
silvestres: se trata
de la Ley 1/2002, reguladora del Derecho de Asociación. Esta
Ley, de rango muy
superior a la andaluza, dice en su artículo 2.9: La
condición de miembro de
una determinada asociación no puede ser, en ningún caso,
motivo de favor, de
ventaja o de discriminación a ninguna persona por parte de los
poderes
públicos.
ADECAZA-ANDALUCÍA
se
dispone a impugnar ese artículo de la Ley 8/2003 ante el
Tribunal
Contencioso-Administrativo.
Por otra
parte, no sabemos cuántos cotos menores de
Y decimos supuestos
porque ni
aún así nos salen las cuentas. Hemos tomado al azar uno
de nuestros cotos:
tiene
En el
Decreto 230/2001 se reconocía la caza de
perdiz con reclamo macho como una de las modalidades de caza
autorizadas en
Andalucía; “casualmente”, esta modalidad no aparece en la Orden
de 1 de octubre
de 2002, que trata de desarrollar determinados aspectos del anterior
Decreto. Y
en la nueva Ley nada se dice al respecto. La única referencia
está en el
artículo 35.2.c), que con respecto a la Orden General de Vedas
estipula que la
Consejería velará para que los periodos hábiles
“no se solapen con los periodos
de celo...” En virtud de esta redacción, y de los vaivenes que
esta modalidad
sufre en las diferentes normas, los aficionados se sienten hondamente
preocupados por el futuro de esta modalidad, permitida “en los lugares
donde
sea tradicional” por la Disposición Adicional Séptima de
la Ley estatal 4/1989,
de conservación de los espacios naturales y de la flora y fauna
silvestres. Nos parece altamente
sospechosa tanta indefinición en la legislación.
¿No estarán mareando la perdiz
(y nunca mejor dicho) para prohibir esta modalidad de caza
sorpresivamente?
EL
INSTITUTO ANDALUZ
DE LA CAZA
Este es
otro de los
asuntos que no figuraba en el Proyecto de la Ley pero que nos
encontramos en la
Ley final (Artículo 42). Naturalmente, la creación de
este organismo figuraba
en el proyecto de Ley de Caza de la FAC y consiguieron “colarlo” en la
negociación; dado que en la Ley apenas se define en qué
va a consistir y cuáles
van a ser sus funciones, no podemos pronunciarnos sobre su utilidad.
Pero nos
preguntamos qué competencias va a
tener dado que la FAC, en su Proyecto de Ley, tampoco explicaba
demasiado.
Mucho nos tememos que se trate de montar un nuevo pesebre para que los
cazadores tengamos que pagar también el pienso para algunos
estómagos
agradecidos. Esperemos acontecimientos, pero el rumbo de las cosas y su
horizonte empiezan a aclararse cuando sabemos que la FAC está
promoviendo en
Ayuntamientos de la provincia de Málaga que adopten acuerdos
plenarios
solicitando que la sede central de ese Instituto se ubique en
Archidona. ¿Acaso
en la negociación-trapicheo que montaron con la Ley se les
prometió que ellos
dirigirían el Instituto Andaluz de la Caza? ¿Será
la Consejería de Medio
Ambiente capaz de meter a la zorra en el gallinero?
VENENOS
Es
práctica común en la
administración medioambiental culpar siempre a los cazadores
cuando se producen
episodios de envenenamiento en algún coto; sería absurdo
negar que, como en
todos los colectivos, entre los cazadores pueda haber desaprensivos e
inconscientes que utilicen el veneno para eliminar predadores.
Afortunadamente,
la concienciación de los cazadores es cada día mayor y la
colocación de cebos
envenenados es cada vez más rara por parte de éstos, y
eso lo sabemos quienes
tenemos la responsabilidad de gestionar los cotos.
No
obstante, la Ley
8/2003, en su artículo 33.2, establece que el hallazgo de cebos
envenenados
puede dar lugar a la suspensión inmediata del coto en
cuestión. Si seríamos
ingenuos que pensábamos que los tiempos habían cambiado y
en España ya existía
la presunción de inocencia como un derecho fundamental desde al
menos 1978,
cuando se aprobó la Constitución. Al parecer, para la
Junta de Andalucía eso es
papel mojado.
Nos
encontramos pues
con que cualquier desaprensivo que quiera perjudicar seriamente al
titular de
un coto no tiene más que poner venenos y hacer denuncias
anónimas. Algún caso
conocemos.
También
hemos visto a
los agricultores colocar veneno para diezmar a la fauna
cinegética con objeto
de evitar daños en los cultivos; si los cazadores denunciamos el
hecho, y dada
la proverbial discreción con que se maneja la
administración, el denunciado en
cuestión acabará sabiendo quién es el denunciante,
con lo que procederá a
segregar su finca del coto. Lo peor es que a esto se llega la
mayoría de las veces
porque desde que los clubes pedimos la autorización para adoptar
medidas
hasta que se nos da, pasa el tiempo
suficiente como para que los daños sean irreparables.
Por lo
demás, ya es
bastante sabido que la mayor causa del empobrecimiento y
desaparición de la
fauna es la destrucción de su hábitat. ¿Por
qué no se plantean nuestros
gobernantes cambiar el modelo de agricultura? ¿Por qué no
se establecen
controles mucho más rígidos sobre los venenos que de
forma legal se esparcen
diariamente por el campo? ¿Por qué productos altamente
venenosos que están
prohibidos prácticamente en toda Europa siguen
comercializándose en España?
Seguramente,
la culpa también será de los
cazadores.
EL
REGLAMENTO
Al parecer,
la
publicación del Reglamento de Ordenación de la Caza es
inminente. Confiábamos
en que determinados aspectos de la Ley fueran satisfactoriamente
matizados en
él, pero después de analizar alguno de sus borradores, e
incluso participar
proponiendo enmiendas, podemos afirmar que no esperamos gran cosa.
Por otra
parte, los
aspectos más conflictivos de la Ley son imposible de modificar
con una norma de
rango inferior. Por lo demás, no hemos observado voluntad
política ni siquiera
para cambiar algunas cosas conflictivas y relativamente fáciles
de regular,
como los trámites administrativos para constituir cotos,
ampliarlos, cambiarlos
de titularidad, etc. Definitivamente, todo son trabas para constituir y
modificar cotos por parte de los clubes de cazadores modestos.
Evidentemente,
los que no son tan modestos encuentran bastantes menos dificultades
administrativas.
LA CAZA DE
LIEBRES CON
GALGOS
Nos llegan
noticias de
que, al parecer, el grupo político “Los Verdes”, coaligado al
PSOE, ha
presentado una Proposición No de Ley que insta al gobierno a la
prohibición de la
caza de liebres con galgos en todo el territorio nacional.
Básicamente, los
argumentos son que “esta modalidad no está regulada por Ley,
que es dañina
medioambientalmente debido a que los galgos no distinguen entre sus
presas, que
los galgueros sólo utilizan estos animales durante dos
años, tras los cuales
los ahorcan, los abandonan o los arrojan a los pozos...”
Después
de leer cosas
como estas, a uno se le ocurren muchas cosas que decir sobre alguien
que dice
tantas tonterías en tan pocas líneas, pero seguro que
casi todas resultarían
ofensivas, así que mejor será no ponerlas por escrito.
De todas
formas, no
sabemos si esta iniciativa se la ha tomado alguien en serio,
políticamente
hablando, o sólo es un globo sonda para tantear la posible
respuesta de los
cazadores. Pero nosotros sí debemos tomárnosla muy en
serio, porque este no es
más que otro episodio de los que hemos venido hablando, otra
vuelta de tuerca
más para irnos arrinconando. Y desde luego, debemos responder,
pero no sólo con
cartas y firmas enviadas a las instituciones, sino con movilizaciones.
Nos consta
que ya la Federación Española de
Galgos está tomando algunas iniciativas, pero desde aquí
queremos hacer llegar
a todo el colectivo galguero que ADECAZA-ANDALUCÍA les ofrece
todo su apoyo y solidaridad
y les anunciamos que pueden contar con nosotros en cuantas iniciativas
emprendan.
A MODO DE
RECAPITULACIÓN
Después
de todo lo
dicho queremos resumir nuestras posiciones lo más sucintamente
posible:
|
En la revista Trofeo de este mes, en su sección “Miscelánea”, aparece un suelto sin firma bajo el epígrafe “Una macabra represalia”. En él se da cuenta de que en cierta finca de la mencionada localidad se han cortado 400 olivos, y se presupone que los motivos son disputas cinegéticas. Así mismo, no se afirma, sino que se insinúa que en dicho acto está implicada la Sociedad de Cazadores de Carmona. Otro artículo bajo el título “Gravísimo atentado ecológico en Carmona” aparece en la revista “Caza Deportiva”, editada por la Federación Andaluza de Caza, en su número de junio. Ambos textos coinciden punto por punto con dos diferencias sustanciales: el segundo está firmado por un tal Carlos del Río y además se aclara que el Presidente de la Sociedad de Cazadores lo es a su vez de ADECAZA-ANDALUCÍA. Como no podía ser de otra manera, ADECAZA-ANDALUCÍA rechaza y condena estos actos que en nada favorecen a los cazadores y que contribuyen a mancillar la práctica de la caza. Pero ante las insidias vertidas en el mencionado texto, nos vemos en la obligación de puntualizar: 1.- No hay constancia alguna al día de hoy de que exista denuncia alguna contra el Presidente de ADECAZA-ANDALUCÍA por estos hechos. 2.- Sabemos quién es el firmante: se trata del propietario consorte de la finca en la que se han cortado los olivos. Entendemos que se debería haber identificado como tal, para mayor claridad y comprensión de todos los lectores, pues, que sepamos, este señor no es periodista ni colaborador en las mencionadas revistas. 3.- La finca en cuestión hace ya al menos siete años que se segregó del coto de la Sociedad de Cazadores de Carmona, sin que haya habido durante este tiempo ningún tipo de enfrentamiento ni disputa entre los propietarios y los socios de la primera, por lo que no se comprende a qué viene a estas alturas esa revancha que se insinúa en el escrito. 4.- Creemos que el quid de la cuestión estriba en ese concepto de la caza que el señor del Río deja meridianamente claro en su escrito, que no es otro que el de acabar con los cotos de los clubes locales, convertirlos en cotos privados y vender la caza al mejor postor. Así, volveremos a tiempos muy pretéritos, cuando la caza era propiedad exclusiva de los señores. El señor del Río afirma que la caza es un recurso natural y a continuación dice que pretende apropiárselo para que sus tierras le renten más. Ya denunciamos esta política (a nuestro entender fomentada objetivamente por la Junta de Andalucía) en otra parte de este boletín y lo escrito por este señor lo corrobora. Conocemos que en toda la campiña sevillana se están llevando a cabo movimientos en la dirección que propugna este señor, y para facilitar la consecución de sus objetivos, puede que entiendan que nada es mejor que atacar a la Sociedad de Cazadores de Carmona, que titulariza uno de los cotos más extensos de la provincia. 5.- La FAC, fiel a su estilo, no pierden tiempo en tratar de desacreditar a ADECAZA-ANDALUCÍA. Nos apropiaremos de uno de los adjetivos utilizados por el Sr. del Río, y se lo devolvemos a la FAC. Efectivamente, así muestran su rastrero comportamiento. Viendo la choza se conoce al guarda. 6.- Tanto la Sociedad de Cazadores de Carmona como ADECAZA-ANDALUCÍA hemos puesto este asunto en manos de nuestros abogados por si del contenido de lo publicado por ambas revistas se pudiera desprender alguna responsabilidad. |
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MANIFESTACIÓN:
DÍA 6 DE AGOSTO, A LAS 11 DE LA MAÑANA, EN SEVILLA, EN LA PLAZA DE ESPAÑA. CONTRA LOS ATAQUES A LOS GALGUEROS, A LOS DE RECLAMO, CONTRA LA REGULACIÓN DE LOS TERRENOS LIBRES, CONTRA LA REGULACIÓN DE LOS COTOS...TODOS LOS CAZADORES DEBEMOS ESTAR ALLÍ PARA DEMOSTRAR QUE NO ESTAMOS DISPUESTOS A AGUANTAR MÁS ATAQUES. |